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El Circo, la rueda y el inicio del uso recreativo del espacio vacío – 1993 

Transcurría el año de 1994 cuando el terreno de los Correa Bernal, ubicado entre las calles 33 y 32, y entre la carrera 69 y la quebrada la justa en el barrio San Antonio, seguía siendo destinado para arrojar basuras y escombros, además de lindar en la parte superior, con un asentamiento barrial conocido como los tugurios.


Un uso particular que empezaron a darle al lote, ocurría cuando al barrio llegaba un circo o una rueda de Chicago;  los dueños, sin conocer los propietarios del lote recurrían  a los integrantes de la Junta de Acción Comunal (JAC) para conseguir el permiso de instalar el circo.

 

Estos contaron con la buena suerte de encontrar gente que le apostaba a la recreación e integración barrial, razón por la cual no dudaron en dar el aval para la instalación de estas atracciones

De la llegada del Circo y la Rueda hay muchas historias, muchas de ellas graciosas, otras nostálgicas, pero lo cierto es que todas rememoran esas viejas imágenes en las que el espacio dejaba de ser un basurero, rastrojo o lote valdío, para convertirse en el lugar que centraba la recreación del barrio.

El lote basurero sirvio de espacio para

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