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El botadero de  basuras 1990

Antes del año 1999 cuando el Parque Ecológico y Recreativo San Antonio aún no había sido construido, los habitantes de este barrio, e incluso habitantes del barrio vecino “Balcones del Triana”, quienes vivían en los alrededores del lote de propiedad de los señores Ricardo y Jaime Correa Bernal, arrojaron durante mucho tiempo basuras y escombros en dicho terreno. En la actualidad, allí está asentado el parque, y para ese entonces era el único lugar del barrio que no se había loteado para la construcción de viviendas en el sector.
En la teoría desarrollada por el sociólogo francés Henry Lefebvre, se conciben tres campos “tres estratos. Tres épocas. Tres “campos”, no solamente de “fenómenos sociales”, sino también de sensaciones y percepciones, de espacios y de tiempos, de imágenes y de conceptos, de lenguaje y de racionalidad, de teorías y de principios sociales.

Esta triplicidad implica una sucesión de períodos que no se dan abruptamente, por el contrario, para que pueda darse su transición, surgen espacios de incertidumbre y desconocimiento, en dónde según Lefebvre el término campo “hace referencia no solamente a capas sucesivas, o superpuestas, de hechos y fenómenos, sino también a modos de pensar, de actuar y de vivir”, en lo rural, lo industrial o lo urbano.
Dicho en otras palabras, un “campo” es un espacio en donde confluyen: fenómenos sociales, tiempos, conocimientos e impresiones. Para Lefebvre, existen tres grandes campos que incluyen modos de pensar, actuar y de vivir, a saber, el campo de lo rural, el campo de lo industrial y el campo de lo urbano, cada campo corresponde a una etapa socio histórica que, en forma metafórica de capas, se suceden o se superpone a la otra.

“Los campos ciegos se producen entre los campos, los cuales, lejos de ser apacibles, son campos de guerra y de conflictos. No se trata únicamente de campos oscuros, inciertos y mal explorados, sino que son ciegos de igual forma que existe en la retina un punto ciego, centro de la visión, y, sin embargo, su propia negación” (LEFEBVRE, 1970).
Es paradójico pensar que el ojo mismo no se ve, requiere de un espejo, por ejemplo, para visibilizarse, y esta paradoja se puede trasladar a otros ámbitos como el urbano, teniendo en cuenta que, “los campos ciegos son a la vez mentales y sociales” (Lefebvre, 1970, p. 38), y lo urbano trae consigo en sus etapas de construcción y equipamiento, momentos de vacíos e incertidumbres sobre lo que está y lo que se avecina.

En este sentido, el terreno de la familia Correa Bernal se convierte en un campo ciego, desde el momento en que algunos de sus diferentes usos lo convirtieron en un lugar poco apacible, sobre todo en cuanto al tema de la salubridad, dado que se destinó como vertedero de basuras y escombros

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